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Encuentros de Mochileros |
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Filosofía de los Encuentros:
pensamos que todos los viajeros que se toman semanas e incluso meses al
año para recorrer los caminos del mundo bien podían tomarse tres días
para encontrarse en un mismo sitio para aprender de sí mismos. Cada uno
conoce al menos un lugar como la palma de su mano, y siempre hay alguien
que quiere ir por primera vez a ese lugar.
Por eso surgió la idea de un punto de encuentro donde se den
cita viajeros y amantes del autostop de distintas latitudes para
compartir sus vivencias de vida, de ruta, de arte. La pasión por viajar
a dedo transformada en un excusa para reunirse y encontrar nuevos amigos
o compinches de viaje. Lógicamente la convocatoria no se reduce a los
que viajan a dedo, sino a aventureros en general. La idea tomó más
fuerza al ver que nuestros colegas viajeros del resto del mundo
realizaban reuniones anuales y competencias de autostop, y pronto estábamos
recibiendo cartas de aliento de distintas asociaciones internacionales,
como la Liga de Autostop
de San Petersburgo, el Club de Autostop de Vilnius (Lituania), de
renombradas páginas como digihitch.com (EE.UU) y de viajeros
aficionados de todas las latitudes.
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Pueblo Tomado 2002. 1º Encuentro Nacional de Mochileros y 1º Competencia de Autostop. |
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La
idea nació en Mar del Plata, hubo mucha deliberación en diversos bares
de esa ciudad, muchas trasnoches con mates que se lavaban y mapas que se
desplegaban en busca de posibles lugares de encuentro. En ese momento
pensábamos sólo en la competencia de autostop, y apenas vislumbrábamos
lo que podía nacer de ella, que terminó siendo lo que dio origen a
esta página. Un pueblo pequeño, con bello entorno natural, donde todos
puedan acampar una vez concluida la competencia. Salimos con Plan Juablo
a las rutas en busca del lugar ideal, buscando primero un pueblito
fantasma. Así pasamos por San Manuel y Licenciado Matienzo, entre otros
olvidados parajes, hasta rendirnos ante la belleza natural del Balneario
Orense, pequeña localidad de 50 habitantes entre dunas y pinos. La
idea se lanzó en distintos foros de internet. Enseguida nos
respondieron Cecilia y Javier. Pronto su ayuda nos ayudaría a hacer
llegar la idea de nuestro pequeño evento a mas voces. Cecilia hizo un
extenso “reclutamiento” a través de la comunidad Bohemiosland (de
Hotmail) y pronto se acercaron otros “tomadores de pueblo”
fundadores como Ricky, José e Isabel, Guillermo, y un largo etcétera.
A medida que los mensajes crecían nos dimos cuenta que la competencia
de autostop en sí había pasado a segundo plano, y que los tres días
que duraría el Encuentro serían el plato fuerte. Javier por su lado
creo el sitio oficial del Encuentro, a través del que se acercaron
viajeros de todas las latitudes. Tomás, por ejemplo, nos encontró por
esa vía desde Los Angeles, Ca. (EE.UU). Tras 22 años fuera del país
revirtió esta situación ¡visitándonos! La
presencia de la página web ayudo enormemente en la difusión y le dio
jerarquía a la presentación del proyecto. Del otro lado del charco,
las secciones de links de todas las páginas especializadas comenzaban a
incluirnos, y así Argentina dejaba de ser sólo un destino a ser
visitado para encontrar su justo lugar también como hogar de viajeros y
aventureros que recorren el mundo. Con más felicidad que asombro nos
enteramos (por otra página extranjera) que éramos la primera página
relativa al autostop en Sudamérica. Más cerca, aquí en Mar del Plata,
Gustavo diseñaba los afiches que voluntarios bajarían de internet y
pegarían por todo el país. La
fecha comenzó a acercarse. Ya además de la “carrera a dedo” teníamos
una extensa lista
de actividades que incluían charlas sobre autostop, sobre las ventajas
de internet para los viajeros independientes, un conferencia sobre
conservación de vida silvestre, muestras de fotografía, pintura,
grupos musicales, campeonato de armado de carpas, etc. El día anterior
Vicky daba el toque final a los cartelitos numerados que cada competidor
llevaría colgado del pecho, y casi al mismo tiempo me acompañaba a la
estación de trenes a recibir a los competidores que llegaban desde
Buenos Aires. Como no los conocíamos físicamente no nos quedó otra
que sostener como si fuesen estandartes los afiches. José, Isabel, Tomás,
Guille, y Santiago pernoctaron en casa de los participantes de Mardel. A
la mañana siguiente estábamos todos en la banquina de Batán, a 17 kms
del centro de Mar Del Plata.. Era la Primera Competencia de Autostop en
Sudamérica, por lo que estábamos
haciendo historia. Igualmente, como organizador, reparaba más en la
importancia que tiene en esta época un evento basado en el mutuo
aprendizaje y en la amistad. Asi fue como de esa banquina salieron 19
personas, llegando todas en el día. De esas 19, 16 tomaron parte de la
competencia. Plan Juablo y Damián habían salido dos días antes para
ir preparando el terreno. Los demás viajeros salían por diversos
medios desde distintas partes del país con rumbo al Balneario Orense. Cada
participante vivió de distinta manera la competencia de autostop.
Aunque era de sólo 233 kms, deparó sorpresa para todos. Hubo para
todos los gustos. Ya en la largada, a Dromo y Victoria les frenó un
camión fargo modelo 42, realmente de museo, como se ve en las fotos.
José e Isabel arrancaron primero (los equipos largaban cada media hora)
y al cabo de la media hora permitida comenzaron a caminar. Desde el
puesto de control los perdíamos de vista.. Sólo despues nos contarían
que aunque esperaron largo tiempo, quien los levantó y llevó hasta
Necochea les prestó las llaves del auto para que diesen una vuelta...
Hubo quienes tardaron solo un minuto en que se detuviera un auto (Paula
y Mora). Para muchos era la primera vez que hacían dedo y no sabían
que esperar, pero en todos los casos fue una experiencia divertida, y sólo
una antesala a lo que sería el Encuentro. Muchos nos encontraríamos en
la ruta, al llegar a la misma banquina, o subirnos a la misma camioneta,
nos pasaríamos y repasaríamos, hasta llegar al Balneario. (Ver cuadro
1) Sería incorrecto intentar relatar aquí todo lo que pasó en Balneario Orense. Los vínculos que se crean cuando 33 personas (más los locales) comparten todo durante tres días rozan el infinito. Por la tarde había actividades programadas y por la noche la gente se trasladaba al pub que estaba sobre la playa. Cada persona aportaba una nota particular. Para nuestra sorpresa había gente que no estaba en la lista de invitados, como los alemanes Katharina y Clemens, que recorrían Sudamérica en bicicleta y se acercaron al encontrar nuestra página web. Hubo como dije muchas otras cosas, la competencia de armado de carpas (ver cuadro 2) , organizada por Ricardo, las charlas sobre las distintas variantes del autostop, las muestras de fotografía, la exposición de hojas de ruta y guías de viaje, la charla del guardafauna Achigar, y muchos etcéteras. Pero como dije, quien quiera saber más del tema, que se acerque al próximo encuentro, ¡y lo averigue por sí mismo! |
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Encuentro de Tandil (Tinto Tomado Tandil - 2003) |
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Además de los encuentros anuales pensamos en hacer pequeños encuentros intermedios durante el año. El grupo formado en Orense resultó demasiado unido como para aceptar un solo encuentro al año. Así surgió la idea de encontrarnos en Tandil hacia finales de marzo... De las aventuras en T.T.T y el significado oculto del Reencuentro Era tarde y Jujuy, como tantas otras veces me incitaba a cruzar el río Xibi-Xibi hacia el centro y a perderme en sus calles, para hablar con sus cálidos hijos, comprar alguna prehistórica golosina en uno de sus típicos carritos esquineros y terminar como siempre, sumergida hasta la nariz, entre los “libros regionales” de la librería de la calle Belgrano. Fue allí donde encontré, entre quebradas hechas poema y duendes habitando las leyendas, los versos de un tal Néstor Groppa (maravilloso poeta cordobés radicado en San Salvador) que -como si hubiera presentido mi búsqueda- me hablaba del camino... “Todo hombre siempre quiso ser camino -escribía-. Indicar, llevar. Guiar, glosar. Muchas veces tuvo que conformarse con lo menos: andar. Porque andar y pasar, como el camino, es el signo del hombre. Así es: andar. Hasta que andando, pasando, me lo pilla el destino”... Y aunque en un primer momento asocie esa victoria del destino con una definitiva clausura del peregrinaje, más tarde comprendí que, desde su implacable toque, también podía ser nuestro cómplice y tomarnos en sus brazos para -luego de jugar un poco con nosotros- colocarnos en el sitio que, sin saber, estábamos esperando... La suerte nos “pillo” mochila al hombro y nos condujo pícara y misteriosa a un balneario perdido. Sujeto al azar, el encuentro con los hermanos fue inevitable... Ese fue el nacimiento, el descubrimiento de que en esta costumbre de “andar andando” no estábamos tan solos y de que- en la medida en que otro caminante nos reconociera y ambos nos detuviéramos aunque sea un instante para compartir el fuego, las vivencias y el silencio...pasaríamos, si, como el camino, pero sin pasar del todo, dejando una semilla infinitamente cosechable y un vínculo flexible y dulce, alimentado con cada movimiento y en el reverso de cada lejanía. Orense fue nacer, en cierto modo, y Tandil fue renacer de todas formas, reafirmar los lazos, consolidar los códigos y rebuscarnos en medio de los otros. No ya víctimas del azar sino con toda la premeditación y la alevosía que el deseo de volver a vernos nos imponía... El marco fue maravilloso, y Santi y Gastón, nuestros anfitriones, no dejaron detalle liberado a la suerte. Sería sobrestimar a las palabras intentar describir lo que sentí cuando -luego de un agradable viaje de banquinas lluviosas con PlanJuablo- desandamos los últimos metros que nos separaban de aquellos que habían sido los primeros en llegar... Y las caminatas por los cerros, y la magistral clase de José sobre ”la gelivación” en la cumbre del Cerro de la Cruz, no menos impactante que la exposición de Tonga referida al movimiento cubista en la pintura (hay grabaciones que testimonian este sublime e intelectual momento); y el Centinela custodiando nuestros pasos incansables y nuestros breves sueños... y los brindis realizados con la total convicción de que le habíamos ganado la revancha a todas las distancias... El fogón se llenó de leyendas (creo que a Vero no le gustaron demasiado) y de planes para el futuro, la olla popular se volvió inmensa, nos sorprendimos con la insólita visita de un descendiente de los Comechingones que llegó a conocernos trayendo sus propias historias. De las bochas se pasó al fútbol y a las bicis sin escala, la sombra del nogal se quedó sin nueces, la noche ostentó estrellas por todos los rincones, Moni y Ricky también brillaron a su manera dando la noticia de un pequeño mochilerito que ya venía viajando hacia nosotros... a esos días de abril no les quedó lugar para más magia... “Muchas veces tuvo que conformarse con lo menos: andar”- escribía el poeta desde las alturas jujeñas... Pero Don Néstor... Si usted supiera... Si el “solo andar” supone hallarse en medio de esta gente inquieta y luminosa... ¡Bienvenidas sean nuestras humanas limitaciones!... Porque quién, por estos días, se atrevería a pedir algo más?... Como siempre... Abrazos, buenos andares y temporarios retornos al fuego compartido... ... por Viqui
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Encuentro de Chascomus (Mayo - 2003) |
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Los “Tomadores”, esta extraña raza que conformamos luego de haber convergido por primera vez en aquel primer encuentro de mochileros Pueblo Tomado 2002 en el Balneario Orense, nos citamos una vez más, a la vera del camino, en la ciudad de Chascomús el pasado mes de Mayo. Como siempre decimos, como ya es de público conocimiento, paradójicamente nos convocó nuevamente esta luz peregrina que llevamos a cuestas, esta inmensa pasión por andar y, al andar, fabricar las lejanías... Ansiosos y felices fuimos cayendo solos o en parejas, en auto, en tren a dedo, con nuestros kilos de arroz casi reglamentarios, nuestras desvencijadas hojas de ruta, nuestras mochilas ocupando legítima y maravillosamente el lugar de nuestras alas. José (que a sus cincuenta y pico insiste en hacernos creer que es el más grande de la barra), esperaba con la sopa caliente, una guitarra apoyada en el tronco de un árbol buscaba las manos que la harían sonar toda la noche, Gerard (nuestro nuevo amigo y hoy hermano francés) agregaba una cuota interesante y una visión diferente a cada cosa, algunos se demoraban y el noble vino patero no los aguardaba... Entre el mate, el fútbol y los abrazos la noche iba ocupando su lugar, junto al teatro y las estrella y la gente nueva que también a nosotros nos renovaba... y esta sensación de estar tan juntos... Por la mañana, las charlas se aceleraron en torno a los nuevos proyectos, futuros encuentros y la esperanza grande de vernos en enero “tomando” temerariamente tierras Fueguinas. Chascomús abrió cordialmente sus puertas a estos locos Trotamundos que por un par de días le despeinaron ruidosamente la hora de la siesta ... Los medios de comunicación nos encontraron y armaron despacito nuestra historia, el municipio nos convidó con una interesante visita al casco histórico y la laguna fue testigo silenciosa de las conversaciones interminables junto al fogón, de las carreras de embolsados con las bolsas de dormir, de los sueños en voz alta y amarrados al camino. Para quien no ha experimentado nunca la magia de observarlos, iluminados por el andar y las hogueras, sintiéndose parte de esta cofradía itinerante... Para quien no los ha invocado en la distancia y no ha aprendido a extrañarlos, posiblemente resulte muy difícil comprender lo maravilloso que es volver a verlos... Pero esto, lejos de excluir a la gente linda y aún desconocida que esta de ese otro lado, es un llamado urgente para que se sumen al brindis y a la fiesta , para que armen la mochila para el próximo encuentro , para que- ¡por favor!- no tarden, porque hay un lugar esperándolos en torno al fuego... ¡y la sopa de José alcanza para todos!... Gracias por cada puente que han extendido entre caminantes y viajeros... Prolongados fogones y Buenos Andares!!!... Maria Victoria de Isusi (Viqui)
Sirva esta nota de ansiosa invitación a todos aquellos amigos viajeros y compañeros de ruta a sumarse a esta movida autostopista de este gran grupo de amigos que formamos los Tomadores de Pueblos, que día a día ha ido creciendo y superando las propias expectativas y nuestras mismas fronteras, aunque esto ultimo no sea sorpresa, ya que ha sucedido desde el comienzo mismo, desde que nuestro estimadísimo Juan Villarino trajera esta loca idea desde lejanas tierras europeas, y esta idea de juntarnos nos mostró, casi sin quererlo, que no existen fronteras cuando nos une una misma pasión, esa pasión por crear puentes entre nuestros corazones ruteros. Uniendo continentes, idiomas y almas al mismo destino y en una misma banquina. Me permito dedicar un párrafo aparte para nuestro querido hermano y mentor de todo esto que llamamos Pueblo Tomado, nuestro querido Juan. Este encuentro, a la vera de la laguna, también ha servido como despedida para él, que hoy, al momento de escribir estas líneas, nos alimenta con sus travesuras con acento irlandés y con aliento a cerveza negra, en el principio de lo que será la consecución de un sueño, si bien propio en un principio, que hoy le ha sido “tomado” por cada uno de nosotros. Es el comienzo de un viaje que lo llevara por las rutas de todo el mundo, en un viaje histórico y de ensueño, totalmente realizado a dedo, y que lo depositara nuevamente en tierras criollas, quizás, dentro de larguísimos tres años... Buenos caminos, Juan. Rickypar
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Sierra Tomada - Agosto de 2003 |
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Nuevamente nos encontramos, esta vez fue bastante más al sur que Tandil y Chascomús, allá donde la Patagonia comienza a insinuarse. Villa Ventana, en el Partido de Tornquist nos recibió con un frío que no se quería ir. Aún estábamos en invierno y el rigor de la naturaleza nos lo hizo sentir. El primero en llegar fue Damián el día viernes, grata sorpresa con la que se encontraron Regi y Fabi al llegar por la noche al camping municipal. Antes de caer la noche la barra ya se había formado con la llegada de Viqui, Estelly, Paula y Agustín. Al otro día terminó de juntarse la multitud con la llegada de Ricky, Walter, José y sus amigas, Bondien y su barra, Guille y Cechu. Ese sábado algunos fueron a caminar por las serranías a las que se salía por atrás, sin permitir que los alambrados cierren el horizonte de los caminantes. Otros dieron veultas por el pueblo y otros sólo disfrutaron del camping, la música, la guitarreada y los mates. Había para todos los gustos. Por la tarde conocimos el ex Hotel Villa Ventana. Ese viejo hotel llevaba casi más de ochenta años en el lugar. Había sido uno de los íconos de la zona por su gran capacidad hotelera y su lujo. En él se albergaron los marinos del Graf Spee en 1939, luego del hundimiento de la nave en el Río de la Plata. Su esqueleto, lo que sobrevivió al gran incendio que puso fin a su vida como hotel, fue recorrido y husmeado por los viajeros, que, en su curiosidad, se perdían por los pasillos. El domingo conocimos el Parque Ernesto Tonrquist, donde se encuentra ubicado el Cerro Ventana. Hubo quienes ralizaron toda la caminata y quienes pasearon por otros atractivos del parque como los piletones y la cascada. Disfrtuamos de un hermoso paisaje que a veces sorprende lo cerca que está de nuestros hogares. De paso fue una buena excusa para extender el pulgar al viento y dejarnos llevar por la buena venturanza. Esa tarde se dieron las primeras partidas, una de las desventajas de haber hecho el encuentro tan lejos fue la necesidad de partir demasiado pronto para poder tomar el tren de vuelta a Buenos Aires. José y compañía partieron antes de caer la noche hacia Tornquist, donde pudieron conocer el hermoso parque del centro de la ciudad, difundir un poco Autostop Argentina a unos viajeros que encontraron en el camino volver a la gran ciudad en tren. El lunes comenzamos a levantar el campamento con cierta tristeza. El encuentro llegaba a su fin. Habíamos conocido caras nuevas y comenzábamos a darnos cuenta de cómo extrañábamos a algunos ausentes de encuentros anteriores. Fue un encuentro diferente, en el que comenzábamos a darnos cuenta que este loco grupo estaba creciendo mucho más de lo que esperábamos. No nos queríamos resignar a esperar hasta diciembre. Allí nació, con toda fuerza, el ímpetu para hacer otro pequeño encuentro mucho antes que el de Tigre. La puerta para hacer un nuevo encuentro en Miramar quedaba abierta... Ver imágenes de Sierra Ventana
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