Con autostop se cumplen sueños de niño

Corría el año 2013 y Luis Portela, un portugués de más de 30 años se sentía atrapado entre la rutina del trabajo y la falta de aventura. Recibió la invitación a la boda de un buen amigo que se llevaría a cabo en la India y lo vio como una señal para retomar sus sueño de niño que era dar la vuelta al mundo pero sin volar.

El viaje lo inició en solitario y sin transporte, se puso en marcha y llegó a tiempo al matrimonio, atravesando toda Europa, así como Turquía, Irán y también Pakistán, después de la boda continúo con su camino y finalizó el año entre el recorrido por la India y Nepal, llegando incluso a la cima del mundo, pues después de 25 días estaba en el Everest.

Durante su segundo año de viaje continúo con la misma estrategia del primero, autostop buena energía y dejarse llevar por la aventura, realizó grandes recorridos entre ferry y velero, disfrutando de las maravillas naturales del sudeste asiático, buceando y conociendo culturas maravillosas.

Quedó tan enamorado de las islas del Pacífico Sur que durante el tercer año se encargo de visitar todas las que pudo, trabajando entre veleros y pescadores desde Papúa Nueva Guinea hasta regresar a Fiji y continuar hacia nueva Zelanda.

A principios del 2016 decidió dar un nuevo cambio y a bordo de un buque carguero cruzó el Canal de Panamá y aprovechó en tomar unos meses para recorrer Centroamérica y continuar este fantástico viaje.

A mediados de mayo abordó un barco crucero que lo llevó finalmente al puerto de Lisboa y en junio de 2016 se encontraba en camino para volver a casa y conocer a  su nueva sobrina que había nacido mientras él vivía la aventura de su vida.

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